La minería y estándares de seguridad a diez años de los 33 mineros atrapados en la mina San José

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El Director del Departamento de Ingeniería Civil en Minas de la Universidad de Atacama, Profesor Hugo Olmos Naranjo, tuvo una destacada participación en las faenas de rescate de los mineros atrapados, el académico reflexiona acerca de las mejoras en la industria extractiva y la fiscalización de estándares de seguridad.

Corría el 5 de agosto del año 2010, cuando cerca de las 14:30 horas, se produjo un derrumbe en Mina San José, el movimiento de rocas dejó atrapados en el acto a 33 mineros, que mantuvieron en vilo a un país completo e incluso al mundo entero durante 69 días hasta la fecha de su rescate definitivo el 13 de octubre de ese año.

Ya diez años transcurrieron desde este suceso que dejó profundas cicatrices en los protagonistas de esta historia y también en la minería chilena. Desde entonces hasta ahora la industria minera y los servicios públicos asociados se han desarrollado hasta un nuevo estadio, sobre el cual el académico responsable de la Carrera de Ingeniería Civil en Minas de la Universidad de Atacama da cuenta de cómo ha sido este cambio, en una línea que involucra factores técnicos y también emocionales.

ATRAPADOS

El profesor Hugo Olmos cuenta los sucesos del 5 de agosto de 2010 desde la vivencia tangible en primera persona: “El desastre de haber quedado atrapados 33 mineros en la Mina San José lo viví profundamente. En ese entonces yo era consultor de ingeniería en mecánica de rocas, una especialidad dentro de la minería, para la Sociedad Punta del Cobre y la Sociedad contractual Minera Carola, empresas que aún mantienen mis servicios”.

A pocas horas del derrumbe, personal técnico de diferentes empresas fueron notificados para prestar socorro en una situación que nadie previó que tendría ribetes internacionales, “cuando aparece esta situación de emergencia se llamó a todas las empresas mineras para que apoyaran técnicamente este colapso de gran envergadura. Las dos primeras empresas en prestar su colaboración fueron la Sociedad Punta del Cobre S.A. y la Sociedad Contractual Minera Carola, expertos en seguridad e ingeniería fueron a la Mina San José en la tarde, a eso de las 18:30 horas hasta cerca de las siete de la tarde, hace 10 años exactamente”, recuerda el académico de la UDA.

El entonces consultor de empresas mineras comentó acerca de ése instante en que visitó la mina San José a poco tiempo de producido el derrumbe, “en ese instante se procedió a ingresar a la mina San José, para verificar en terreno que podíamos realizar. Era frustrante observar lo poco que podíamos hacer dado los resultados de los agrietamientos, resultado del colapso de un mega bloque de grandes dimensiones ocurrido, era algo caótico, porque no visualizábamos la forma de entrar, se barajaban muchas ideas, desde desarrollar un by-pass hasta la perforación de sondajes...finalmente se pudo resolver el rescate de forma exitosa”.

“Lo sucedido un colapso de su rampa principal de acceso en Mina San José. Se buscó contacto a través de laboreos en interior mina mediante chimeneas, sin embargo, los rescatistas cerraron esta posibilidad al informar que la chimenea bajo el Nivel 265 no existía. Esto no concluía que los 33 mineros atrapados estuvieran muertos, sino que todo lo contrario, lo que se logró conocer mediante el desarrollo de sondajes que lograron contactar con labor-refugio de la Mina”, explicó el docente universitario.

COMISIONADO

Hugo Olmos reflexionó que después de este evento tremendo que comenzó el 5 de agosto de 2010 repercutió no solamente en Chile, sino que en todo el mundo: “Vieron a Chile como un ejemplo con resultado de éxito en una situación como esta y Chile toma como una gran lección esta situación. En efecto el presidente Sebastián Piñera, quien a través de Laurence Golborne, quien era el Ministro de Minería de la época convocó a diez profesionales que tuvieran relación con la minería con el fin de conformar el Comité de reestructuración de SERNAGEOMIN y los elige y incluyéndome dentro de este grupo”.

El Director del Departamento de Minas de la UDA, informado de esta comisión señaló: “Solicité los permisos pertinentes a la Universidad y fui apoyado por las empresas mineras de la zona para poder viajar a Santiago, para así de esta manera colaborar en la mejora del Servicio Nacional de Geología y Minería (SERNAGEOMIN), es decir, ¿Qué debíamos hacer para reforzar este servicio? Y lo llevamos a cabo a través de estas diez personas que representaban a la ACHS, el SERNAGEOMIN, El Teniente, otras faenas y profesionales de la minería”.

“Lo primero que hicimos fue definir las funciones del SERNAGEOMIN, tratando de darle una mayor organización y de dotarla de recursos distintos de la época para que los fiscalizadores de este servicio, quienes supervisan los reglamentos y seguridad minera y de higiene industrial, pudieran realmente asistir a la minería en Chile en cantidad, al menos y en calidad”, aseguró el académico.

El relato de Hugo Olmos hace referencia principalmente al déficit de fiscalizadores del servicio estatal a cargo de Minería y Geología; “Si mal no recuerdo en el año 2010 era bastante menos personal, eran unos 18 fiscalizadores y actualmente son 65 fiscalizadores. Es importante tener una gran cantidad de fiscalizadores, porque son muchas minas de la gran, mediana y pequeña minería que hay que atender, para poder ir enseñando a las personas que hacer, como hacer, de tal manera que cada uno vaya aplicando conocimientos que se les da a través de las capacitaciones y la aplicación de la formación en ingeniería que entregan las Universidades y otras Instituciones de enseñanza superior”.

“He sido el director del Departamento de Ingeniería Civil en Minas desde hace muchos años y seguramente por eso que me eligieron para integrar la comisión y el servicio tuvo un estudio en sus reglamentos, los mejoró y hasta el día de hoy los sigue mejorando. A nosotros como Universidad de Atacama nos ha servido bastante conocer en el sitio este tipo de cosas porque uno puede enseñar este tipo de material a sus estudiantes, de tal manera que vayan mejor preparados a la industria minera”, considera el académico de la Universidad de Atacama.

ACADEMIA

Consultado acerca de cómo aprenden de este incidente los y las estudiantes que ingresan a la Carrera de Ingeniaría Civil en Minas de la UDA, el profesor Olmos puntualizó que “lo primero que uno debe enseñar es definir cuál fue el origen del problema de la mina San José, de esta manera se aprenderá a no realizar diseños que no controlan la distribución de esfuerzos que por naturaleza están presentes en toda excavación minera”.

El experimentado profesional relató que las situaciones que favorecieron que se produjera el accidente de la mina San José hace diez años contemplaron “desde un mal diseño de minería, de los accesos de minería subterránea, que estuvieran muy cercanos a los caserones, lo que va a significar que existe un riesgo mayor y si además no es controlado en el tiempo a través de algún monitoreo de cambios de configuración de estructuras geológicas, no se podría realizar algún predictivo que nos advierta de riesgos de colapsos”.

Técnicamente, Hugo Olmos explicó que “si tenemos un caserón o cavidad subterránea, estos están limitados por pilares para que soporten el cerro mismo y en los pisos deberá haber una losa, tal como se construye un edificio, es una arquitectura que se genera al interior de la tierra. En los edificios uno sabe que materiales va a utilizar, fierro, cemento, hormigón y con ello va a generar una buena losa. En las minas normalmente no se caracteriza muy bien los tipos de materiales que la componen, como es el caso de las rocas. Cuando tengo ese material -que no lo fabriqué yo mismo, como es el caso del hormigón, sino que el material ya estaba ahí- no tengo la certeza de si va a soportar o no las cargas presentes. Los mineros conocen cuando el cerro advierte de algún problema, el cerro comienza a avisar ¿Cómo avisa un cerro que va a colapsar? A través de caída de material, pequeño al principio, un poco más grande luego y va cayendo y todo va colapsando al interior de los caserones. Si el ruido y los golpes que ocurren al interior de los caserones, al interior de las minas no es analizado en profundidad, lo más probable es que se genere un colapso mucho mayor. Hoy este tipo de controles los hacemos con equipos microsísmicos, los que logran identificar con precisión las coordenadas de algún evento que genera una liberación de energía”.

“En la Mina San José trabajé como asesor hasta el año 2004 y nosotros observamos, con la topografía y la ingeniería que se hacía en ese época, que se existían grietas que eran paralelas al rumbo de la veta, por lo que comenzamos a hacerles un seguimiento en cuánto a su movimiento, entonces nunca dejamos de controlarla, pero posteriormente llegó otra empresa que cambió su forma de explotación y no llevó los controles habiendo personal altamente calificado para realizar estos estudios, no lo hace, entonces no sé qué es lo que esperaron. En todas las minas ocurre lo mismo. Si no se hace un buen control de las cavidades que se deja por efecto de su diseño minero, entonces el cerro comienza a cobrar su cuenta, porque los esfuerzos comienzan a distribuirse en los mismos sólidos que dejamos como soporte, como pilares y losas. En otras palabras, la naturaleza reclama su espacio y si nosotros no le dejamos un sólido para que ella pueda sostenerse por sí sola, puede colapsar. Si no hay control geomecánico, es un hecho que podríamos tener un nuevo desastre como éste” acotó el docente de Ingeniería Civil en Minas y consultor del sector.

Hugo Olmos recordó además otras situaciones que vinieron a producir grandes cambios en la industria minera: “En Chile han habido algunos desastres bien dolorosos como es el caso de la Mina El Teniente, hubo un incendio en junio de 1945, había poca ventilación y muchas deficiencias, a este incendio ni pudieron entrar los rescatistas y murieron ahí alrededor de 360 personas y se reportaron más de 700 heridos y este desastre justamente hizo cambiar la legislación de seguridad minera en el país en esa época”.

El Director del Departamento de Ingeniería en Minas de la UDA comentó acerca de las lecciones que dejan sucesos dolorosos a la industria minera y a la academia: “Tenemos que hacer mejores diseños, comenzar a reconocer mejor el macizo rocoso, la roca, las fallas, los diques, el tipo de material que puede estar en la mina. Las minas no son iguales unas con otras, porque son ambientes mineros diferentes, ambientes geológicos diferentes”.

“Debemos avanzar en mejorar en cuanto el reconocimiento de los materiales que nosotros tenemos como para poder realizar la arquitectura en la mina, hacer nuestros diseños, controlar y conocer mucho más desde donde estamos trabajando”, consideró.

LEGISLACIÓN REGLAMENTOS Y ESTÁNDARES

Sobre los grandes avances de la minería en estos últimos diez años, Hugo Olmos trajo una reciente referencia: “Esta mañana hubo un webinar con SERNAGEOMIN y me doy cuenta que este servicio, con toda la gente que tiene hoy, tienen registros de tasa de fatalidad bastante más bajo que antiguamente, la frecuencia de accidentabilidad también ha ido bajando en el tiempo y eso indica que hemos aprendido la lección”.

El Profesor Olmos reflexionó sobre este periodo de aprendizaje a 10 años del accidente minero y rescate más mediatizado de la historia que “Nuestro control de seguridad ha mejorado, las empresas mineras internacionales también con sus propios estándares han propiciado la elevación de estos índices de calidad y de seguridad, lo que es bueno para nuestro país”.

“Tuvimos la suerte de contar con expertos en sondaje de Minera Escondida y ellos tenían profesionales extranjeros también. Hubo algunas situaciones fallidas respecto a los sondajes, pero finalmente haber encontrado a los mineros en ese punto a 700 metros de profundidad, considerando las desviaciones que normalmente son tan grandes que es casi imposible hacerlo, es de no creerlo. Además de lo técnico hubo un ingrediente más para que ese sondaje llegara justo al punto donde ellos se encontraban. Es difícil de explicar cuando la persona se clasifica como técnico y/o científico, que ocurran estas cosas que son muy difíciles de alcanzar con éxito, creo que aquí hubo más que eso, la gente que tiene alguna religión con razón busca las respuestas en la existencia de un ser superior, porque era muy difícil de hacer un sondaje de 700 metros de longitud y llegar a un punto en particular”, comentó el académico.

PANDEMIA

Hace 10 años nadie imaginaba que la industria extractiva tendría que enfrentarse a un nuevo reto, como lo es el Coronavirus, en este sentido el profesor Hugo Olmos manifestó que, “la industria minera de Chile al día de hoy, es una potencia mundial. Muchas veces estamos complicados por los tiempos y tenemos que realizar alguna acción un poco más riesgosa, sin embargo, tenemos las herramientas como para poder resolver cualquier tipo de contingencia. Lo que está pasando con la Pandemia Covid-19, la minería ha sabido responder a esta situación y ha buscado los protocolos para poder seguir trabajando, incluso la producción ha aumentado un poco en la pequeña y mediana minería, lo que registra SONAMI, por ejemplo”.

“Creo que los demás factores productivos chilenos, deben aprender bastante de la minería en cuanto a los protocolos de seguridad, pues la minería trabaja con seguridad todo el tiempo, no es porque apareció el Covid-19 que recién vamos a trabajar con seguridad, siempre se trabaja con seguridad en las minas, por lo tanto estos protocolos y como realizar algunas cosas, al contrario de cerrar o tratar de eliminar actividades mineras, tenemos que aprender como hace la minería para que el resto de las industrias avance con protocolos bien realizados y diseñados”, sintetizó el Ingeniero Civil en Minas y experto en Mecánica de Rocas.

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